Comienza el vuelo

Hace poco alguien me hizo recordar por qué estudio periodismo y por qué siempre me gustó escribir. En uno de los posts de su blog hablaba de una niña llamada Viento. Explicaba que, llamándose así, era muy difícil convencerla de que no podía volar. Mil luces se encendieron en mi cabeza. Quiero que Viento vuele más alto que nadie entre las líneas que a partir de hoy tintarán mis pensamientos y quiero que se acostumbre, orgullosa, a vivir entre las nubes. Gracias Pizpireta.

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