Hace un par de días se celebraron numerosos actos por el quinto aniversario de la muerte de José Couso. Realmente me da igual que Couso falleciera el 8 de abril y no el 9 o hace tres meses. Muertes como la suya deberían estar siempre en nuestra memoria y no sólo en un día señalado.
Porque el calendario esta teñido de un rojo oscuro y espeso, porque está repleto de días señalados, porque las muertes injustas no cesan en vacaciones.
Quiero recordar a José Couso con unos versos que Mario Benedetti dedicó a Soledad Barret:
soledad no moriste en soledad
por eso tu muerte no se llora
simplemente la izamos en el aire
desde ahora la nostalgia será
un viento fiel que hará flamear tu muerte
para que así aparezcan ejemplares y nítidas
las franjas de tu vida